Conoce un poco sobre mí
Desde niño, al crecer en el campo de la región noroccidental del Huila (Colombia), estuve en contacto directo con las plantas. Siempre me atrajeron sus formas, texturas, colores y aromas. Entre cultivos de café y bosques, durante mi infancia —y años más tarde, al recorrer distintos ecosistemas como estudiante y como ingeniero forestal— mi subconsciente se fue alimentando de miles de imágenes del mundo vegetal. Con el tiempo, esas memorias, sumadas a la imaginación, comenzaron a transformarse en creaciones que evocan tanto la dimensión física como la espiritual de las plantas.
En 2007 nació Fairatie, mi nombre artístico: un acrónimo que integra los elementos de la naturaleza —Fuego, Aire, Agua, Tierra y Éter—. Diversas culturas los han considerado principios de la vida orgánica y espiritual, y para mí están presentes en todo lo que las plantas nos brindan: oxígeno, alimento, refugio, aromas, medicinas, abrigo, energía, inspiración, belleza y paz.
No busco copiar a la naturaleza al dibujar. Más bien, sus formas, colores y texturas son el punto de partida para crear ilustraciones botánicas con un aire surrealista. Me interesa construir composiciones que integren tallos, hojas, flores y frutos en una armonía que surge de manera intuitiva, ya sea con lápiz y papel o en mi tableta digital. Este proceso me permite descubrir y fortalecer mi conexión con el mundo vegetal, y compartirla con el espectador.
Estoy en constante aprendizaje. Aunque no soy pintor ni ilustrador de profesión, he encontrado en internet valiosas herramientas, técnicas y enseñanzas compartidas por artistas generosos, que exploro para materializar las composiciones que llegan a mi pensamiento. Me inspiran obras como la Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis —reflejo de la belleza de nuestra diversidad vegetal a través de un trabajo detallado y dedicado—, la ilustración botánica, los fractales, la geometría presente en la naturaleza y, por supuesto, el entorno donde vivo: la Reserva Forestal Protectora Nacional Sierra El Peligro, en Moniquirá (Boyacá, Colombia), donde durante mis caminatas contemplo una gran variedad de plantas, aves e insectos.
Mi interés por la conservación de la naturaleza también forma parte de este camino. Por ello, he participado junto con otros artistas y profesionales en la edición de publicaciones ambientales (ver). También he iniciado la constitución de una Reserva Natural de la Sociedad Civil en el lugar donde vivo, así como un vivero para reproducir plantas nativas. Una parte de los recursos obtenidos a través de mi quehacer artístico se destina a esta labor. Me interesa contribuir a procesos de sensibilización, para promover el cuidado y la exploración consciente del entorno natural.
